sensibilizacion pública


juridicos


centro de documentacion


sociales


empleo y formación


voluntariado

La CEAR se constituye en 1979 y nace como respuesta a la necesidad de defender el derecho de asilo, objetivo fundamental tanto en sus origenes como en la actualidad. En ese momento fundacional, la defensa del asilo tiene dos dimensiones básicas:

  • Asegurar la protección de las personas que en aquel momento llegan a España en busca de asilo, fundamentalmente refugiados procedentes de Chile, Argentina y Uruguay que se veían obligados a dejar sus países por la instauración en ellos de regímenes dictatoriales. Esa protección supone, primero, la obtención de un estatuto legal estable, y segundo, el reconocimiento de unos derechos sociales mínimos para estas personas en nuestro país, equiparables a los de los españoles en estado de necesidad.

  • Impulsar políticas para la consolidación del derecho de asilo, que en aquel momento ni siquiera estaba regulado en España. En 1978, en pleno proceso de transición política, el Estado español se adhiere a la Convención de Ginebra y el Protocolo de Nueva York sobre el Estatuto de los Refugiados, que son los convenios internacionales de ámbito universal en esta materia. En mayo de 1979 aparece la primera norma interna, un decreto-ley que regula las condiciones de la presencia de los refugiados en España; pero la regulación es tan sumamente escueta y vacía de contenido que los refugiados latinomericanos permanecen en España bajo la Ley del 1969 que regulaba de una forma más generosa sus derechos en España.

La CEAR nace en plena transición democrática y con un rasgo muy importante: su carácter plural. En su seno, desde el primer momento se intenta que estén representadas todas las fuerzas democráticas que entienden que el derecho de asilo es un derecho fundamental de todas las democracias. Y es por este motivo que se integran en ella las Iglesias católica y evangélica, los partidos políticos, las centrales sindicales, los organismos de solidaridad y personas que a título individual se han destacado por su defensa de los derechos humanos.

En la Comisión Constituyente figuran personas como Mª Teresa de Borbón Parma, Carmen Díaz de Rivera, los abogados Joaquín Ruíz Giménez Cortes, Tomás de la Cuadra Salcedo, Enrique Miret Magdalena, Mª Jesús Arsuaga Lasa y Juan José Rodríguez Ugarte. En 1979 se incorporan la Asociación Catalana de Solidaridad y de Ayuda a los Refugiados (ACSAR). Posteriormente se incorporan las centrales sindicales mayoritarias y más tarde la comunidad musulmana en España.

El primer presidente es Justino de Azcárate. Habría que resaltar su figura ya que era un republicano y senador por designación real que, después de 39 años en el exilio a su vuelta a España y tras una conversación telefónica aceptó ser presidente de CEAR. Su aportación fue muy importante en el primer momento puesto que en España no existía una tradición de ONG's. Había pues, un largo camino que recorrer y no cabe duda que la presencia de Justino favoreció la imagen pública a CEAR.

En estos primeros años, la CEAR es una organización sin medios que sale adelante por el esfuerzo de sus propios miembros (aportaciones que abarcan desde alimentos y mantas a gestiones de carácter absolutamente informal). No dispone de locales propios hasta que finalmente se nos cedieran los actuales de Madrid. Entre 1979 y 1981 se recibió ayuda económica del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y al tiempo se comenzaron los programas sociales con la gestión de unas becas del Servicio Universitario Mundial. La aportación de éstas y otras instituciones resultó decisiva, y ayudó a formar profesionales para el trabajo con los refugiados, puesto que en España ni existían ni había ninguna tradición en este trabajo.

Estos primeros profesionales fueron una persona argentina que se encargaba de la recepción y acogida, una uruguaya que llevaba los programas sociales y un equipo de tres abogados (sólo uno de ellos era español); durante mucho tiempo todos ellos fueron voluntarios y voluntarias. De aquella época, se destaca el apoyo informal que se recibió de muchísima gente, la gran compenetración que existió con el exilio latinoamericano y la coordinación con multitud de organismos e instituciones, algunos ya citados y otros como Amnistía Internacional (que asistía a las reuniones de CEAR).

A pesar de esta precaria situación, CEAR desempeñó un papel importante en la elaboración de la primera Ley de Asilo, reconocido incluso en la exposición de motivos de la misma. Las propuestas para la elaboración de la ley se formularon en colaboración con el ACNUR. Como fruto de un intenso trabajo con los parlamentarios y del importante apoyo de los medios de comunicación, los grupos minoritarios (PNV, CIU, IU) hicieron suyas las propuestas de CEAR y las presentaron a las Cámaras, con lo que se obtuvo la inclusión de algunas en el texto definitivo.

En 1983, la CEAR accede a los Presupuestos Generales del Estado por vez primera, encargándose de la gestión de varios programas gubernamentales de asistencia a solicitantes de asilo, refugiados y asilados. Y ya en 1984, adquiere una estructura parecida a la actual.

A partir de 1987 se constituyen las primeras delegaciones de la CEAR en las Comunidades Autónomas. Es en las Islas Canarias donde se abre la primera de estas delegaciones en 1987, constituida en torno a un grupo de abogados encargados de asesorar a los solicitantes de asilo que llegaban a estas islas.

Desde 1992 se constituyen sucesivamente otras delegaciones territoriales en aquellas Comunidades Autónomas más sensibles por ser lugares de llegada o asentamiento de solicitantes de asilo y refugiados: Andalucia, Pais Vasco, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid. Recientemente en el año 2000, se ha constituido la última de las delegaciones territoriales de la CEAR en una Comunidad Autónoma, concretamente en Extremadura.

De este modo la CEAR, inspirada en los principios de solidaridad y defensa de los derechos y libertades fundamentales de la persona, queda constituida como organización voluntaria, no gubernamental, sin ánimo de lucro, pluralista e independiente de cualquier otra institución.

>> Recogido de la página web de CEAR (www.cear.es).