Las Raíces de la Referencia (viene de pag. Anterior) |
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Número 8 |
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es por lo que los significados adquieren sentido. El problema es otro: La Patología. Esta es la que nos hace interactuar en lo social con nuestras frustraciones, proyectar |
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nuestras ansias de poder, nuestro mal genio, nuestros perversos anhelos más escondidos. Este lado oscuro es el que es necesario depurar; comentar, dilucidar y rectificar. El típico “día malo” no escapa a cualquiera; sobre todo cuando tan intensamente se interactúa con lo social. Lo patológico está en los comportamientos reiterativos; no en el “día |
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malo”. Pero aún cabe una faceta más. La de la coherencia. A menudo queremos hacer público un entender al otro que llegamos incluso a manifestar esquizofrénicamente en el desarrollo de nuestro trabajo social cuando en nuestras actitudes personales y privadas (Al menos fuera de nuestro trabajo) mantenemos los mecanismos contra los que |
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que ahora es un grado ser víctima de un atentado terrorista; menos lo era esa persona o sus familiares cuando aún poseían todos sus miembros intactos, esos mismos políticos que en lo público defienden la solidaridad como valor abstracto y luego |
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Hace bien poco nos hemos encontrado con los famosos acontecimientos del 11-M; las noticias han sido casi constantes y los personajes vinculados a ellas numerosos, los más sobresalientes, como casi siempre, los políticos del tres al cuarto. Parece ser |
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avergonzados por sus intervenciones macabras en países extranjeros otorgan dádivas a la “chusma” mientras por la calle no quieren ver al “negrito” de la esquina o no dejan que sus hijos se le acerquen al ir al colegio, por ejemplo. |
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incluso necesario, una cura o, por lo menos, una alternativa o un conjunto de ellas. Se me ocurre que antes de poner una mínima aportación en el ámbito de lo participativo social podemos revisar la actitud cotidiana que tenemos, nuestros aspectos de coherencia e incoherencia, nuestros ideales y su posible verificación en nuestras actitudes; no creo |
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sea un mal ejercicio. Para otras cosas ya comentadas ya están los clásicos mecanismos de descarga nerviosa y otras especialidades que no me competen.
Y como, creo, todo hay que ilustrarlo un poco; comentemos algunos ejemplos recientes sin mucha cercanía a fin de no provocarnos a nosotros/as mismos/as cierto rubor. |
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luchamos en nuestro trabajo; con ello no hacemos más que mantener el sistema con el que tanto nos enfrentamos en discursos ideológicos más o menos públicos sin darnos cuenta de cómo alimentamos los mecanismos contra los que luchamos en nuestro trabajo diario. Como este no pretende ser un discurso moralizante y tampoco catastrofista; es preciso, |



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